Instagram

jueves, 21 de marzo de 2013

"Nunca he sido propensa a escribir cartas, pero resulta más fácil escribir como nos sentimos que decirlo en voz alta. Y necesito sacarlo fuera, liberarme de ello, no sé, pero no se me ocurre otra forma de hacerlo desaparecer que contándoselo a alguien. ¿Absurdo? Ya ves, nunca me he considerado una persona demasiado sensata, he aquí la prueba.
Somos como nos hacen sentir. Podemos ser los más felices del mundo si estamos con quien nos hace sentir así, y podemos estar más tristes que nadie si no. Es sencillo, fácil, matemático.
O lo era.
Hasta que aparece alguien con quien uno más uno deja de ser dos. Es estúpida la forma que tienen algunos de aparecer en nuestra vida sólo para complicarla un poco más.
Si por mi fuera, ésta muchas veces se basaría únicamente en el mecanismo de respirar. Sin pensamientos, sueños ni esperanzas. Ya os lo he dicho, a veces yo también soy la tía más triste del mundo.
Pero no estoy aquí para hablar de lo que quiero, si no de lo que siento. O de como alguien en concreto puede hacerme sentir. 
(Se supone que estoy hablando de amor, o de estar enamorada, o de movidas de esas en las que ni siquiera creo, así que entenderás el increíble esfuerzo que me supone  sonar realista.)
¿Habéis oído hablar de las mariposas en el estómago? Pues son cuentos chinos. A menos que comas gusanos, entonces vale. Con él no hay mariposas, hay más bien una tsunami que empieza en el estómago y acaba en el sistema nervioso. 
¿Sabes lo mal que se pasa por no saber articular palabra cuándo te viene y te dice sonriendo: "preciosa"? Es como un corto circuito en tu sistema neuronal.
Y menos mal que respirar es automático, si no podrían considerarte un asesino.
Ya te he dicho que escribir no era lo mío, ni hablar de sentimientos menos, pero eso no cambia que el hecho de que no me saque tus ojos de la cabeza, que me derrita con el olor de tu after shave, ni que no me haya percatado del favor que le hacen a tu culo esos vaqueros desgastados, o de que en la vida haya visto unos labios que me apetezca más morder.
Y joder, que me rompes los esquemas. 
Y lo peor es que hasta me gusta.

Ya ves, no soy una romántica, pero nunca en mi vida había hablado más en serio"


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Datos personales

Mi foto

Podría decir tantas cosas que al final me quedo sin nada que decir. Siempre es lo mismo, mil historias que repiten el final. Y aún teniendo la certeza, siempre ansiamos escuchar otra historia para saber si habrá algún desvío de palabras, o un doble sentido, que de la vuelta a todo lo que conocíamos.