Instagram

lunes, 28 de enero de 2013

Y los puntos suspensivos que dejamos al final de cada historia los usamos para unirnos a otras y así, de cierto modo, sufrir menos. Entrecerrar las puertas de los corazones en llamas siempre me pareció un buen método, ya que cerrarlas enteras me parecía un suicidio en toda regla; un suicidio tal como mandarle cartas al amor para decirle que te rindes y que por primera vez el gana. Dejándonos ganar por el primer capullo y dejándonos perder por el primer voleteo.
Busco tiempo. Para llenar un vacío que escondo, que hoy me muestro a mi misma, tirando por la ventana las oportunidades remotas y todas las dudas sobre el futuro. Las esperanzas y las cartas que nunca llegué a escribir en papel pero que sus ideales me queman por dentro. Hoy también dejo de mirar el espejo y miro el cristal de la ventana lleno de vaho, pero este ahora ya no cuenta historias; ahora me las cuenta la lluvia que nos deja de repiquetear contra mi coraza. 
Y es que pierdo los hilos de los que cuelgo.
Volviéndome loca ya que mis cuerdas no tienen a quien atarse.
Perder la cabeza nunca ha sido una buena forma de empezar, pero siempre fue mejor perderla por alguien. Los alguienes te cierran los ojos y después de disparan a quemarropa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Datos personales

Mi foto

Podría decir tantas cosas que al final me quedo sin nada que decir. Siempre es lo mismo, mil historias que repiten el final. Y aún teniendo la certeza, siempre ansiamos escuchar otra historia para saber si habrá algún desvío de palabras, o un doble sentido, que de la vuelta a todo lo que conocíamos.