Instagram

martes, 11 de diciembre de 2012

Hace tiempo leí que con 50 años habremos conocido a lo largo de nuestra vida unas 20.000 personas. Haciendo una regla de tres, obtuve que un joven de 17 años habría conocido aproximadamente a 6800 personas. Pongamos que la mitad de estas personas, es decir, 3400 son hombre, y la otra mitad son mujeres. Y supongamos que de esos 3400, solo 1/3 están dentro del margen de edad en el que se incluyen las personas con las que podríamos mantener una relación. Es decir, descartamos el 2/3, donde se encontrarían aquellas personas de las que nunca podríamos enamorarnos: familiares cercanos, ancianos, niños pequeños,... Nos queda el siguiente número: 1133'333... Pero redondeando pongamos unas 1000. De todas esas personas, nos enamoraremos de una sola. Estamos hablando de una milésima parte, 0'001... Y a su vez, esa persona se enamora de una sola entre 1000. De esta manera, la probabilidad de que la persona que la que uno se enamora sea precisamente la persona que se enamora de uno, es según las matemáticas (1/1000 · 1/1000), lo que es igual a una posibilidad entre un millón, 1/1.000.000. Así que, si se diera esa improbable situación de poder estar con la persona que quieres, si el destino ignorase 999.999 opciones y convirtiera esa única probabilidad que había entre un millón, en una realidad, ¿qué sentido tendría no aprovecharla, que más da lo que venga luego, qué importa lo complicadas que sean las circunstancias? Si lo más difícil, lo que tenía una sola posibilidad entre un millón de ocurrir, ya ha ocurrido.

Tumblr_mevg8fsmok1rmpvmjo1_500_large

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Datos personales

Mi foto

Podría decir tantas cosas que al final me quedo sin nada que decir. Siempre es lo mismo, mil historias que repiten el final. Y aún teniendo la certeza, siempre ansiamos escuchar otra historia para saber si habrá algún desvío de palabras, o un doble sentido, que de la vuelta a todo lo que conocíamos.