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martes, 24 de julio de 2012

Te invito a hacerlo todo mejor. Ya sabes, a empezar. Dime tú nombre y cambiemos de tema. Sujétame el bolso que me cambie los zapatos de tacón por unos planos, y empecemos a contarnos a donde hemos querido llegar y donde todavía estamos. Quien somos de verdad. Pero antes, espera a que me quite todo este maquillaje, porque yo no soy así. No soy una diosa de la belleza, ni siquiera se me puede llamar del montón aunque tenga los ojos bonitos. No tengo buen tipo, me sobra culo y me falta pecho. No soy alta, y tampoco sé caminar recta. Soy patosa y ante todo siempre elijaré el camino corto. No siempre llego a donde tengo planeado… aunque pueda, siempre me paro. Espero. Espero a que un sapito aparezca a mi lado y me pida un beso. Espero a que un príncipe tire piedras a mi ventana preguntándome si la noche pasada perdí el zapatito de cristal en su castillo. Soy de las que no le salen los “te quiero” ni con odio, de las que fantasean todo el tiempo. De las que se muere por miradas. La que pierde la noción del tiempo cada vez que hablo contigo. Soy desordenada, un desastre. No sé arriesgarme y me matan los celos. Y algo orgullosa. La que los sábados de noche no haría otra cosa que pasarse horas y horas hablando contigo sobre nada en concreto. La que deja todo para el domingo por la tarde y luego no hace nada. La que adora los besos en la frente, las cosquillas en la barriga y los mensajes de buenas noches. La que se muerde las uñas solo con pensarte y te piensa solo para no pensar en algo que no seas tú. La que se ilusiona hasta con despedidas. La que sonríe si te oye. La que piensa que hay mejores que yo por todo el mundo. La que tiene miedo de quererte más de lo que hace. Y no quiere perderte, porque si lo hace, se pierde ella..


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Podría decir tantas cosas que al final me quedo sin nada que decir. Siempre es lo mismo, mil historias que repiten el final. Y aún teniendo la certeza, siempre ansiamos escuchar otra historia para saber si habrá algún desvío de palabras, o un doble sentido, que de la vuelta a todo lo que conocíamos.