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viernes, 27 de julio de 2012

Felicidades Abuela

Buenos días, ¿qué tal has dormido? ¡Muchas felicidades abuela! No sé donde estarás ahora mismo, pero estoy segura de que sigues pendiente de todo lo que hacemos. Es el primer cumpleaños que vamos a pasar sin ti, y, qué quieres, a mí me cuesta reprimir las lágrimas. Se me hace raro no tener que llamarte, y que me digas que esta tarde tengo que ir a tu casa un rato. Y se me hace más raro pensar que ya ni siquiera voy a poder verte allí, que ya no vas a estar ahí para decirme que tengo que comer más, que me pinto demasiado o que no tengo que contestar tan mal. Han pasado 4 meses y no sé si será mucho o poco tiempo, pero a mí me sigue doliendo pensar que te fuiste demasiado pronto, tan inesperadamente que no me dio ni tiempo a despedirme. Y me come la rabia de pensar que lo último que te dije fuera "ponte bien" y que luego saliera todo mal. Después te prometí que te iba a hacer sentir orgullosa y creo que eso es lo peor: que no sé cumplir mis promesas. Basta con mirarme. Me miro al espejo y veo a la niña de 5 años que se quedaba a dormir en tu casa y te obligaba a dormir en la cama de al lado porque tenía miedo. Sigo teniendo miedo, sin ti más de lo que he tenido nunca. Prometí ser fuerte, y lo único que soy es orgullosa.
También prometí que encontraría la forma de salir de esto, y cada día estoy peor. No me sale nada a derechas, y sé que la culpa es sólo mía, pero me jode no saber cuando y como tengo que parar.
Lo siento, abuela, por no ser lo que esperabas, por haberte decepcionado. Te aseguro que no era mi intención. Si pudiera remediar todo lo malo que he hecho, lo haría, pero ya es demasiado tarde, y lo siento mucho. Lo siento incluso más porque sé que tú me lo perdonarías. Pero lo que más siento es no poder estar contigo hoy, aunque tú si que estés conmigo.

Te echo muchísimo de menos. No te haces una idea de como me haces falta.
Te quiero muchísimo abuela, Muchísimo más cada día.

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Podría decir tantas cosas que al final me quedo sin nada que decir. Siempre es lo mismo, mil historias que repiten el final. Y aún teniendo la certeza, siempre ansiamos escuchar otra historia para saber si habrá algún desvío de palabras, o un doble sentido, que de la vuelta a todo lo que conocíamos.