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sábado, 27 de noviembre de 2010

"Cabe la posibilidad de que este escribiendo esto porque haya crecido y ahora te vea con ojos de persona madura y sensata, que empieza a ordenar el desorden de su cabeza. Sí, podria ser eso.
O puede ser que tú ya no seas un niño pequeño e indefenso que se dejaba abrazar y al que me comia a besos. Esto último me suena mejor.
Ya no eres un niño indefenso que necesita que este todo el día encima de él diciendole que tenga cuidado y agarrándole la muñeca con fuerza para que haga lo que yo quiero. Sé que cada día que pasa me necesitas un poco menos, y que llegara un día en que se te olvide lo mucho que te quiero. 
Ya no eres ese conejillo que al que conocí hace 5 años, y que incluso antes de verlo supe que, por mucha más gente que apareciera en mi vida, ninguno seria como tú.
Has crecido, y mucho, y yo he estado tan ciega que no he sabido ver lo grande que eres. Y no sólo porque midas un metro más que hace 5 años y que ya ni calles, sino a que a pesar de tener tan sólo 5 años, tienes el corazón más grande que uno de 80. Realmente eres el reflejo de lo que yo siempre querría haber sido.

Eres mi niño pequeño, mi vida entera y todo lo que necesito saber es que tú estás bien. Y en ti veo el recuerdo de la inocencia, el no importar el que diran, el ser tu mismo. Que me recuerdes esas cosas hace que no quiera perderlas, y por eso protegerte para mí es como un autoreflejo. Sé que tengo que dejarte crecer y que aprendas lo que son los golpes de la vida. Pero me niego a que nada dañe tu inocencia. Me niego a que nada te dañe en general. Es un gesto muy egoísta, lo sé.
Pero me consuelo porque también sé que por mucho que quiera impedirlo, tú vas a seguir creciendo y llegará un día en que no me llames para contarme que te han puesto un muy bien en el cole, y que llegará el día en que me llames para contarme que te gusta una chica,... y hasta llegará un día en que recibiré la noticia de que te mudas, o te casas, o decides formar una familia. Y supongo que entonces, como ahora, tendré ganas de echarme a llorar. Llorar porque ya no eres mi niño, porque ya no me necesitas,... y llorar porque, vayas donde vayas, y hagas lo que hagas, yo SIEMPRE estaré orgullosa de ti."

Acabó de escribir esto y no puedo parar de leerlo una y otra vez como si fuera una de esas cosas que, años atrás, escribistes cuando estabas de bajón, y ya ni te acuerdas de que lo habias escrito.
Cada vez que lo leo de nuevo, voy hilando conclusiones, y mis ideas se van colocando en fila , en orden de razón. Resulta que al leerlo una y otra vez, me he dado cuenta de que durante estos 5 años, he creido estar enseñandote lo que es la vida y te he protegida de ella como he podido. Te he enseñado a ser todo lo fuerte que se puede y ha decirle que no al miedo. He creido ser una maestra del destino, y resulta que no.
Yo te he enseñado la teoria, tú me has enseñado la práctica. Y he acabado aprendiendo yo más que tú.
Si creí que podía enseñarte a vivir la vida, tú me has enseñado que la vida no es un libro, qué no puedes esperarte lo que va a pasar en el siguiente capítulo porque es impredecible.
Si creí que podía protegerte de los golpes, tú me enseñastes que no podía protegerte siempre de todo. Los golpes de la vida los recibes a dos bandas, y yo sólo podía cubrir un flanco.
Si creí enseñarte a ser fuerte, tú me enseñaste que era una debilucha integral, y que sin saber nada, ya eras más fuerte que yo.
Y si creí enseñarte a no tener miedo, tú me enseñastes que el miedo aparece cuando alguien lo menciona.


Tú sonrisa pasará a la historia


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Podría decir tantas cosas que al final me quedo sin nada que decir. Siempre es lo mismo, mil historias que repiten el final. Y aún teniendo la certeza, siempre ansiamos escuchar otra historia para saber si habrá algún desvío de palabras, o un doble sentido, que de la vuelta a todo lo que conocíamos.